Definicion de prostitucion yo puta hablan las prostitutas

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Por eso, te castigaré igual que a ella. Así castigué a tu hermana Samaria, y así también te castigaré a ti. Yo, el Dios de Israel, he dado mi palabra y la cumpliré.

La mesa estaba ya servida, frente a ellas, y allí pusieron el incienso y el perfume que antes me ofrecían a mí. Era la gente que había llegado del desierto, y que estaba adornando a esas mujeres con pulseras y con bellas diademas. Que mate a sus hijos y a sus hijas, y que les prenda fuego a sus casas. Así terminaré de una vez por todas con esa conducta repugnante.

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And it's all integrated seamlessly into your Bible Gateway experience. Por supuesto, escuchar todo esto y presenciarlo de primer mano ha cambiado mi visión de los hombres. La verdad es que nunca me he sentido amenazada o insegura con una cliente. Tampoco es que crea que pudiesen conmigo, es solo que nunca temo que lo hagan ", confiesa. Ante la cantidad de comentarios que la acusaban de generalizar, la usuaria matiza: En Titania Compañía Editorial, S.

Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Las clientas femeninas son una rareza bien cotizada.

Autor Miguel Sola Contacta al autor. Tiempo de lectura 5 min. Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales. Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras. Viko y Margarida son prostitutas satisfechas con su trabajo, aunque cada una de ellas lidia con "los estigmas sociales" de su profesión de un modo muy distinto.

Cuando se habla de prostitución la mayoría de hombres dicen siempre lo mismo: El problema es que esas condiciones no existen. Una trabajadora sexual responde a todo tipo de preguntas sobre su ocupación. Por Gonzalo de Diego Ramos 2. Por qué se recurre a la prostitución: Por qué la prostitución se ha convertido en un trabajo típico de clase media Por Héctor G. Cuando concluyó Secundaria, decidió, conjuntamente con su padre, dejar el colegio.

Carla quería ocuparse en una perfumería, pero su padre veía este desempeño como un oficio de putas; él quería que fuese modista. No acepta las imposiciones y prohibiciones de su progenitor, quien le pegaba para someterla, pero ella no cedía, y a los 21 años se marcha de casa.

En su relato Carla se nos revela como una muchacha llena de deseos. Por ello, motivada por el dinero que podía ganar Esta ocupación le divertía y le proporcionaba dinero para comprar lo que anhelaba.

Pero le parecía injusto tener que dar un porcentaje de sus ganancias al empresario para quienes laboraban, por lo que, con unas compañeras, intenta establecerse por su cuenta. La tentativa no le salió bien. Por todo esto, en regresó a Verona. Aunque no estudiaba, se movía en el ambiente universitario y sus amigos universitarios contribuyen a su formación; leía mucho y crecía culturalmente.

Tenía 22 años; hacía un año que se había marchado de la casa de su padre. En el año 69 se fue a Dinamarca. Regresa a Verona, pues estaba enamorada de un militar norteamericano negro que residía allí. Lo quería locamente, a pesar de lo mujeriego que era y de lo que por esto le hacía sufrir, pero no quería casarse con él 4. Vuelve a trabajar en night.

Comienza a conocer prostitutas. No quiere continuar en el night y se emplea en una empresa de cosméticos como esteticista visitadora. Nunca se había prostituido y ni siquiera pensaba en ello. En el bar, muchos hombres le proponían a Carla relaciones sexuales a cambio de dinero 6. Pia y Carla viven juntas. Nuestra protagonista no conseguía encontrar trabajo y vivían del dinero que Pia ingresaba prostituyéndose.

Como no admitía esta situación de dependencia económica, que le desagradaba profundamente, piensa, entonces, en la posibilidad de prostituirse: No estaban en el otro lado de la barricada, como las consideraba la gente.

Para mí eran personas vencedoras, ni víctimas ni mujeres que hay que exorcizar. Pia me parecía fuerte, segura de sí misma y de su trabajo Empezó, así, una vida de prostitución y diversión. Salían, una noche o dos a la semana, a prostituirse y obtener lo mínimo para vivir dignamente, dedicando el resto del tiempo a pasarlo bien. Se prostituía, pues, a tiempo parcial.

Las cosas le iban bien. Dejan de trabajar y siguen prostituyéndose para obtener dinero: Acudían a bares, discotecas y night para conseguir clientes. Por tanto, Carla pasa de ejercer la prostitución a tiempo parcial, a hacerlo a dedicación completa; y pasa, también, de trabajar por cuenta ajena, en locales, a hacerlo por cuenta propia. Ejerce la prostitución de día, no le gusta trabajar de noche.

El ejercicio de la prostitución en la calle y no en los locales es un modo de ganar autonomía, de no trabajar para nadie, de conquistar libertad con respecto a los hombres, de librarse de la explotación laboral. Permítasenos una larga cita, pues vale la pena escuchar sus palabras:. Para empezar, no te hace padecer físicamente, porque la gente quiere oírte decir que te has sentido violada, violentada, que has puesto a la venta tu alma.

Te pones a la venta porque necesitas dinero. Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. A lo mejor él les hubiera pegado porque bebía, habrían parido tres o cuatro hijos y no habrían podido vivir bien esa maternidad, así que ni siquiera habrían tenido la alegría de la maternidad. Han pasado de esa situación a otra, indudablemente mejor, por lo menos ya no dependen de una figura masculina.

Pero en mi caso, la causa principal, lo que me empujó a prostituirme no ha sido sólo el dinero sino fundamentalmente el rechazo a las reglas fijas. También han contado sus características. He estado en Rusia y estaba llena de prostitutas, y sin embargo, todas las mujeres trabajaban, pero lo hacían por lo superfluo, por el consumismo que fascina siempre, sobre todo a quien no lo tiene.

Lo hacen para tener unas medias bonitas, el vestido de moda, para ir a los hoteles lujosos sólo para extranjeros, donde ni siquiera pueden entrar.

Tengo que confesar que, incluso al principio, iba a trabajar con gusto.

Ninguna mujer nace para puta. Nos hacen, nos convierten en putas. Nos hacen putas, nos convierten en putas". Para poder sobrevivir a todo lo que pasé, mi mente ha llevado a cabo un proceso de adormecimiento. Hay cosas que recién empiezo a recordar. No sé cómo escapé del prostíbulo de Argentina dónde me prostituían, de verdad que no lo sé.

Supongo que me atreví a decir "no". Hasta que un día un prostituidor me dio una terrible paliza. El conserje de un hotel me ayudó, llamó a la policía. Y no se lo va a creer: Porque a quién le importa una puta. Pero las mujeres que ejercen la prostitución necesitan contarse esa mentira. Necesitan decirse que son ellas las que eligen, las que ponen el precio, las que son libres de entrar o salir cuando les apetece…. Y se lo dicen para no sentir dolor, para negar la tortura de la que son víctimas.

Yo también me sostenía diciéndome a mí misma que era una trabajadora sexual. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano.

Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Su padre era un mujeriego que doblegaba, dominaba y atemorizaba a su madre, a quien pegaba con frecuencia 3.

Nuestra protagonista padeció en su familia tanto miseria económica como miseria afectiva, falta de afecto. Su madre murió un par de meses antes de que ella cumpliese los quince años. Feneció a consecuencia de un mal parto, del cual nació su hermano, quien en su infausto nacimiento quedó disminuido físico. Cuando concluyó Secundaria, decidió, conjuntamente con su padre, dejar el colegio. Carla quería ocuparse en una perfumería, pero su padre veía este desempeño como un oficio de putas; él quería que fuese modista.

No acepta las imposiciones y prohibiciones de su progenitor, quien le pegaba para someterla, pero ella no cedía, y a los 21 años se marcha de casa. En su relato Carla se nos revela como una muchacha llena de deseos. Por ello, motivada por el dinero que podía ganar Esta ocupación le divertía y le proporcionaba dinero para comprar lo que anhelaba. Pero le parecía injusto tener que dar un porcentaje de sus ganancias al empresario para quienes laboraban, por lo que, con unas compañeras, intenta establecerse por su cuenta.

La tentativa no le salió bien. Por todo esto, en regresó a Verona. Aunque no estudiaba, se movía en el ambiente universitario y sus amigos universitarios contribuyen a su formación; leía mucho y crecía culturalmente.

Tenía 22 años; hacía un año que se había marchado de la casa de su padre. En el año 69 se fue a Dinamarca. Regresa a Verona, pues estaba enamorada de un militar norteamericano negro que residía allí. Lo quería locamente, a pesar de lo mujeriego que era y de lo que por esto le hacía sufrir, pero no quería casarse con él 4. Vuelve a trabajar en night. Comienza a conocer prostitutas. No quiere continuar en el night y se emplea en una empresa de cosméticos como esteticista visitadora.

Nunca se había prostituido y ni siquiera pensaba en ello. En el bar, muchos hombres le proponían a Carla relaciones sexuales a cambio de dinero 6. Pia y Carla viven juntas. Nuestra protagonista no conseguía encontrar trabajo y vivían del dinero que Pia ingresaba prostituyéndose.

Como no admitía esta situación de dependencia económica, que le desagradaba profundamente, piensa, entonces, en la posibilidad de prostituirse: No estaban en el otro lado de la barricada, como las consideraba la gente. Para mí eran personas vencedoras, ni víctimas ni mujeres que hay que exorcizar.

Pia me parecía fuerte, segura de sí misma y de su trabajo Empezó, así, una vida de prostitución y diversión. Salían, una noche o dos a la semana, a prostituirse y obtener lo mínimo para vivir dignamente, dedicando el resto del tiempo a pasarlo bien. Se prostituía, pues, a tiempo parcial. Las cosas le iban bien. Dejan de trabajar y siguen prostituyéndose para obtener dinero: Acudían a bares, discotecas y night para conseguir clientes. Por tanto, Carla pasa de ejercer la prostitución a tiempo parcial, a hacerlo a dedicación completa; y pasa, también, de trabajar por cuenta ajena, en locales, a hacerlo por cuenta propia.

Ejerce la prostitución de día, no le gusta trabajar de noche. El ejercicio de la prostitución en la calle y no en los locales es un modo de ganar autonomía, de no trabajar para nadie, de conquistar libertad con respecto a los hombres, de librarse de la explotación laboral. Permítasenos una larga cita, pues vale la pena escuchar sus palabras:. Para empezar, no te hace padecer físicamente, porque la gente quiere oírte decir que te has sentido violada, violentada, que has puesto a la venta tu alma.

Te pones a la venta porque necesitas dinero. Así se han emancipado, porque ahora lo ganan bien, y tienen un tren de vida que nunca habrían soñado. A lo mejor él les hubiera pegado porque bebía, habrían parido tres o cuatro hijos y no habrían podido vivir bien esa maternidad, así que ni siquiera habrían tenido la alegría de la maternidad.

Han pasado de esa situación a otra, indudablemente mejor, por lo menos ya no dependen de una figura masculina. Pero en mi caso, la causa principal, lo que me empujó a prostituirme no ha sido sólo el dinero sino fundamentalmente el rechazo a las reglas fijas. También han contado sus características. He estado en Rusia y estaba llena de prostitutas, y sin embargo, todas las mujeres trabajaban, pero lo hacían por lo superfluo, por el consumismo que fascina siempre, sobre todo a quien no lo tiene.

Lo hacen para tener unas medias bonitas, el vestido de moda, para ir a los hoteles lujosos sólo para extranjeros, donde ni siquiera pueden entrar. Tengo que confesar que, incluso al principio, iba a trabajar con gusto. Solemos ver a las prostitutas como unas desgraciadas, marginadas y desamparadas, y nos negamos a admitir, nos escandaliza, que las prostitutas puedan experimentar una serie de placeres en el ejercicio de la prostitución. Carla reconoce la existencia de estos placeres y habla de ellos.

Señala la sensación de riesgo, que le excita, el placer de la transgresión y el de sentir poder o dominio sobre los clientes, sobre todo durante la negociación del precio del servicio. Ante esto, a Carla le atemoriza y produce ansiedad pensar en el futuro e insiste en la necesidad de que las prostitutas aprendan a ahorrar para enfrentar su vejez. Solemos tener, configurar y necesitar una imagen estereotipada de las prostitutas, en virtud de la cual son víctimas de sí mismas, de la sociedad y de los hombres 14 , unas perdedoras, unas desventuradas de quienes compadecerse.

Pero esta imagen es eso: De hecho, Carla, como otras prostitutas, no se amolda a ese tópico: Evidentemente he sufrido por las dificultades de la vida, pero como todos. No quiero ser víctima de estos sufrimientos: Para ella la prostitución es un medio para alcanzar y mantener su libertad, su autonomía, su independencia. Es un medio que le permite eludir el papel tradicional de esposa y madre, así como su dependencia económica con respecto a un varón.

Esta falta de amoldamiento al estereotipo conturba a los prejuiciadores. Por otra parte, su realidad y sus posiciones con respecto a la prostitución resultan opuestas y provocadoras con respecto a la concepción que muchas feministas tenían de la prostitución y a sus posicionamientos sobre ésta.

Las feministas tenían de las prostitutas la imagen de unas mujeres excluidas y malhadadas, que se han visto forzadas por las circunstancias a ejercer la vil prostitución, de quienes esperaban que entonasen un mea culpa por vender su cuerpo a los hombres, que se mostrasen arrepentidas por lo que hacían y que quisieran dejar de hacerlo.

Pero Carla, Pia y muchas otras prostitutas desbaratan esta imagen: Las feministas no aceptaban esta posición: Elegí hacerlo, nadie me ha obligado, me gusta, quiero seguir haciéndolo porque es un oficio que me va bien Carla ni muestra arrepentimiento por trabajar de puta ni quiere ser redimida por ello. No se presenta como víctima y el trabajo sexual que desempeña para vivir lo hace porque quiere, en la misma medida o con los mismos condicionamientos en su elección que pueden tener otras muchas personas a la hora de conseguir un trabajo con el que ganarse la vida.

Nos reservamos el derecho de suspender la actividad de cualquier cuenta si consideramos que su actividad tiende a resultar molesta para el resto de usuarios y no permite el normal desarrollo de la conversación. Me acerqué a ella y le conté mi historia. Feminismo jurídico Derechos sexuales y reproductivos Economía feminista. Por eso, el segundo libro que estoy escribiendo se llama Ni puta ni peronista. Pero esta imagen es eso: Hay un negocio con la prevención y sensibilización de la trata, lo sé porque fui conejillo de Indias de esos organismos internacionales porno prostitutas de la calle hugh grant prostitutas intentaron convencerme de las bondades del trabajo sexual.